miércoles, 25 de agosto de 2010

FUNCION DEL TELEGRAFO

EL FUNCIONAMIENTO ES EL SIGUIENTE :

La aparición del ferrocarril a principios del siglo XIX creó la necesidad de enviar mensajes con gran rapidez. La corriente eléctrica acababa de ser descubierta y el primer método para utilizarla en la transmisión de mensajes fue el telégrafo. Las señales telegráficas se envían por medio de cables, como las telefónicas. La señal telefónica es una compleja fluctuación eléctrica que debe ser preservada para que pueda ser reconstituida en sonidos en el otro extremo. El telégrafo transmite pulsos mas simples, que pueden ser empleados para enviar mensajes en código Morse. Los pulsos telegráficos son producidos cuando se acciona una llave que abre y cierra un circuito eléctrico y pueden ser transmitidos con ayuda de un solo cable. Esto puede parecer raro, ya que las corrientes eléctricas requieren circuitos cerrados, pero el telégrafo no elude esta necesidad, sino que utiliza la tierra como segundo conductor. Ambos extremos del conductor están conectados a tierra (sea enterrándolos, conectándolos a una cañería que vaya a la tierra o bien al neutro de la red de provisión de electricidad). Los electrones que constituyen los pulsos salen de la batería y vuelven por tierra. Éste es un circuito telegráfico simplex. En él sólo pueden enviarse señales en un solo sentido por vez. Para transmisiones simultáneas en ambos sentidos se requieren dos cables, uno para cada circuito. En el otro extremo los pulsos deben ser convertidos en algo que podamos ver u oír. La señal puede accionar una chicharra (semejante a un timbre eléctrico -ver Electroimanes, o un galvanómetro sensible, con una pluma que se mueve cada vez que circula corriente por el instrumento. Otra alternativa es que pase por un decodificador que, como la máquina conocida por teleprinter, convierte los impulsos eléctricos en letras en una especie de máquina de escribir eléctrica. Éste es el método que se emplea para enviar telegramas. Las tiras de papel pegadas en el formulario que se nos entrega provienen directamente del teleprinter. Si la señal tuviera que recorrer muchos kilómetros de cable disponiendo, como una fuente de energía, de una batería, probablemente sería demasiado débil para accionar aluno de estos dispositivos. Con todo, no sería demasiado débil para hacer funcionar un relé telegráfico. Los relés fueron inventados, justamente, para resolver los problemas del telégrafo. El pulso pasa por la bobina de un electroimán, lo magnetiza, atrae una pieza de hierro dulce y cierra otro circuito que es el que suministra energía al receptor o bien a otro relé.


* Cuando en la estación emisora se cierra el interruptor (manipulador) circula una corriente por el siguiente circuito: polo positivo, línea, electroimán, tierra, polo negativo, lo que tiene como consecuencia que, activado el electroimán, sea atraída una pieza metálica terminada en un punzón que presiona una tira de papel, que se desplaza mediante unos rodillos de arrastre, movidos por un mecanismo de relojería, sobre un cilindro impregnado de tinta, de tal forma que, según la duración de la pulsación del interruptor, se traducirá en la impresión de un punto o una raya en la tira de papel.
La combinación de puntos y rayas se puede traducir en letras mediante el uso de un código convenido, en la práctica el más utilizado durante muchos años ha sido el código Morse.
Posteriores mejoras de los dispositivos emisores y transmisores han permitido la transmisión de mensajes de forma más rápida, sin necesidad de recurrir a la traducción manual del código, así como el envío simultáneo de más de una transmisión por la misma línea.

* Durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874) se haya decidido integrar al país al resto del planeta. 
* El telégrafo interoceánico así lo facilitó. La primera línea telegráfica que unió Baltimore con Nueva York, se utilizó en 1844; los sucesivos avances tecnológicos para informar y ser informado a través de los mares, desarrollados por Inglaterra y Francia, datan de 1866. 
* La República Argentina se integra a esa red de transmisión con código binario apenas una década después. El 5 de agosto de 1974, el diario La Nación de Buenos Aires, un periódico de “intereses generales”, como consignaba debajo de la marca, saludó con júbilo la conexión telegráfica intercontinental. “Esta parte de América, dice el periódico, era el único de los extremos del mundo a donde el telégrafo no había aún llegado: la República Argentina, la Oriental y la de Chile se hallan, desde tiempo hace, unidas entre sí por el hilo eléctrico, y de hoy en adelante, las pulsaciones del pensamiento humano, podrán repercutir, casi simultáneamente, en todas las naciones de la tierra”.

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